domingo, 27 de julio de 2014

Noctem

Otra noche solitaria más. Otra noche con la almohada como única compañía. Otra noche más esperando algo que sé que no llegará. Otra noche más añorando un pasado que sé que no volverá. Noches de reflexión en las que todo se piensa pero que a la mañana siguiente olvidas. Sabiendo que vas a la deriva de una cosa a la que llaman vida, algo que tienes que vivir a diario, que no se detiene por mucho que quieras y que solo puedes mirar hacía adelante almacenando recuerdos en tu interior. Dicen que las noches guardan lo peor del ser humano. Pues yo debo de ser una de esas peores cosas porque amo las noches.

martes, 22 de julio de 2014

Nueva Era

Este planeta es demasiado bello como para que la raza humana lo destroce. Me da mucha pena que se contamine por capricho y por comodida nuestra, sin tener ni un miramiento por las otras muchas especies que conviven en el planeta. Aunque más que pena me da algo de asco. Me jode muchísimo que nos estemos cargando el planeta, el planeta que nos da vida y nos acoge en su lecho, un planeta lleno de maravillas y de cosas preciosas. No creo que sea tan necesario creernos dominantes de un planeta que ni siquiera es nuestro. Muchos animales y plantas mueren por culpa de nuestra avaricia, solo por querer siempre más y mejor. ¿Qué culpa tienen ellos? Ninguna, pero a nuestra raza eso le da igual, y si, digo nuestra aunque la mayor parte del tiempo me joda ser uno de ellos. No puedo evitar sentirme culpable aunque sé que la culpa es sobretodo de los cabrones que no quieren más que dinero a toda costa, sea cual sea el precio. Esa gente sin escrúpulos que destroza bosques enteros para construir casas nuevas que lo más seguro es que ni se habiten. Esa gente que le importa una soberana mierda si tiene que hacer un agujero enorme en una montaña porque hay un recurso que les da mucho poder adquisitivo. Esa gente que no le importa matar a miles de animales por el bien de su bolsillo, llegando a arrancárles la piel mientras aún están con vida. Aunque, ¿cómo no van a hacer eso si son capaces de matar a seres de su misma raza?. Puede que muchos estéis de acuerdo o que os parezcan simples sandeces, pero yo creo que esto es más serio de lo que parece. Personalmente me encanta irme al campo de vez en cuando y admirar todo lo que me rodea. Los ríos, las montañas, los bosques, los océanos, los mares, todo en general. Me resulta imposible pensar en un planeta sin toda esa belleza, sin todos esos elementos, pero al paso que vamos acabarán por desaparecer. Y cuándo pase, ¿qué haremos? Ya no es solo por nuestra propia supervivencia, si no por todos los seres vivos que aquí habitan. Luego cuando ocurren terremotos, tsunamis, etc. lloramos, pero no somos capaces de ver que el mismo daño que nos hace la Tierra en ese momento es el mismo que le hemos estado haciendo nosotros durante años.Como ya he dicho, a veces me avergüenzo de ser un humano y, sinceramente, como sigan así las cosas, prefiero que desaparezca el ser humano y se cree una nueva era. Sin nosotros

sábado, 19 de julio de 2014

Lluvia

Los días de lluvia siempre son un cúmulo de sentimientos y sensaciones. Personalmente me enamora el ambiente que se crea cuando llueve. El sonido de las gotas golpeando la ventana, el aire fresco entrando por un pequeño hueco de la ventana. No sé, es una sensación de libertad que me encanta. Por otra parte puede ser muy triste y ser todo lo contrario, días en los que solo te apetece tumbarte en la cama a no hacer nada mientras no dejas de pensar en algo y reflexionar sobre todo, sobre cualquier cosa. Todos lo hemos hecho alguna vez mientras observamos las negras nubes esperando una respuesta a algo que ni siquiera nos preguntamos. Me resulta muy curioso como puede influir el clima y el tiempo en nuestro estado de ánimo. Siempre he sido más de días calurosos de verano, pero hay algo en el otoño que me enamora. Su aire, sus lluvias, sus hojas caídas creando un manto sobre el suelo. Es todo mas bohemio, más artístico, más soñador.

viernes, 18 de julio de 2014

Recuerdos Amargos

En las noches más solitarias, donde solo me acompañada unas cuantas latas de cerveza y el olvido, recuerdo en mi cabeza perfectamente aquellas palabras resbalando suavemente de sus rojizos y delgados labios, con esa melodía que tenía por voz encadenando cada palabra, cada letra. Recuerdo que momentos después tuve que besarla, sintiendo cada esquina de su boca chocando contra la mía, librando una dura batalla de la que no se podía contar un fin conocido. Recuerdo cerrar los ojos mientras lo hacía, agarrando con mi mano su delicada y perfecta mejilla, pensando que se podría detener aquel instante y reteniendo cada segundo en mi memoria. Recuerdo su aroma impregnado en la cama. A veces me gustaría no almacenar tantos recuerdos y menos en noches como esta, pero supongo que según vamos viviendo hay recuerdos que no se pueden borrar.

miércoles, 16 de julio de 2014

El Fin

El cielo se tornó de color rojo y se escucho un sonido potente, como una explosión, como si se estuviera rompiendo en pedazos. Una gran nube de polvo negra escondió el sol, dejándolo todo sumido en una terrible oscuridad. Se escuchaban gritos y ruidos por todas partes. En cuestión de segundos el caos se había apoderado de la ciudad. Yo no podía dejar de mirar al cielo, lo poco que se podía observar, como si supiera a ciencia cierta que eso no era lo único que pasaría y que lo peor estaba por llegar. Lo siguiente fueron los rayos y los truenos, llenando aún más el ambiente con sus ruidos y dando un poco de luz entre tanta oscuridad. Se respiraba un olor bastante desagradable, una mezcla entre algo quemado, humo y muerte. Algo enorme y pesado cayó del cielo a una gran velocidad, rodeado de de fuego y dejando una estela de polvo. A los pocos segundos colisionó contra el suelo produciendo una explosión enorme y haciendo un gran agujero, lo que provocaría que el suelo se empezase a desquebrajar provocando terremotos jamás imaginables. En ese momento me puse a correr hacía ningún lugar, solo pensaba en escapar de allí, aun sabiendo lo cerca que estaba del fin. Corrí y corrí sin ver absolutamente nada, escuchando solo ruidos atronadores y viendo las luces producidas por los rayos. Tenía mucho miedo de que en cualquier momento el terremoto me alcanzase y fuese a caer en un agujero del que jamás pudiera salir. La sangre no dejaba de bombear por mi cuerpo, pero debido a la ausencia de sol no había calor y sentía que mi cuerpo se empezaba a quedar frío. Si no muero congelado o engullido por un enorme agujero seguramente acabaría conmigo la densa mezcla de humo y polvo. De lo que más me sorprendo es de que todavía siga con vida, aunque no creo que dure mucho. He decidido dejar de correr, no me va a servir de nada. Me sentaré aquí, en una de las muchas piedras altas que hay a mi alrededor a contemplar la catástrofe, a observar fijamente antes de marcharme el fin. El fin de todo lo que he conocido hasta ahora, el fin de lo que hemos conocido como mundo, como planeta Tierra. En parte me alegro de que esté pasando esto, es algo que nosotros, los humanos, llevamos tiempo buscando. Solo espero que si algún remoto día vuelve a haber algún tipo de vida parecida a la nuestra en este o en otro planeta sepa cuidarlo mejor que nosotros. Me tomo esto como una venganza hacía nosotros. Sin más, me despido.

domingo, 13 de julio de 2014

Alma Perdida

La noche se dejaba caer, las estrellas inundaban el cielo y la luna, más grande que de costumbre, iluminaba la escena del crimen. El mar estaba en calma y soplaba una agradable brisa. Todo apuntaría que era una noche de lo más normal, una noche más en la costa, si no fuera porque sobre la arena yacía un cuerpo muerto. De su cabeza brotaba un reguero de sangre, provocando un enorme charco alrededor. Por el color de la piel supuse que no llevaba mucho tiempo en ese estado. Más raro aún que ver un cuerpo muerto sobre la arena de una playa era la manera en la que yo lo veía. En mi cabeza sentía que algo no iba bien y sentía en la nuca una brisa inusual que jamás antes había sentido. Sentía como si mi cuerpo levitase en la nada, como si no tuviera peso, como si no tuviera cuerpo. Todo estaba tan vacío que pensaba que estaba en un sueño. No tocaba, no sentía y, lo que más me preocupaba en aquel momento, no respiraba. Toda mi vida pasó por delante de mis ojos, como si de un proyector se tratase. No puedo ocultar el miedo que tenía y el agobio que aquella situación me provocaba. Era como si estuviera en el mundo sin estar, como si quisiera salir de algun sitio en el que me sentía encerrado pero por mucho que lo intentara no pudiera salir. Me pregunté mas de mil veces qué podía hacer yo. ¿Cómo podía avisar a alguien de aquel suceso si no podía artícular palabara?. Después de darle muchas vueltas a la cabeza y de asumir la situación lo hice. Me acerqué. Maldigo el momento en el que lo hice, aunque a la vez doy gracias por ello, . No le deseo a nadie, jamás, que viva esta sensación, esta experiencia. De ahora en adelante, no sé durante cuanto tiempo, sería un alma errante viajando a no se sabe donde, porque el cuerpo desangrado por un agujero de bala que yacía tendido sobre la arena era lo que hasta hace unos minutos podía llamar mío.

jueves, 10 de julio de 2014

Gracias, música

Muchas veces me pregunto si podría vivir sin música, pero la respuesta siempre es no. La música es arte. La música es vida. Yo creo que no existe un único concepto que se le pueda dar a la música. Es algo más que notas tocadas de una manera organizada y con coordinación, la música es magia, diría yo. Es la euforía, es la depresión, es el momento de relax. Es la perfecta apertura de los sentimientos, como si abrieran nuestro cuerpo y salieran notas escritas sobre un compás mostrando nuestro estado de ánimo en ese preciso momento. No puedo imaginarme un mundo tan en silencio, en el que pasees por la calle y no se escuche música, que pases a los bares y no se escuche música, creo que sería una vida muy triste si eso pasara. Utilizamos la música para practicamente cualquier ocasión. Para películas, estando de fiesta con los colegas, mientras vamos camino del trabajo. Si lo pienso no se me ocurre ni un solo momento en el que no haya música. Hasta durmiendo escuchamos música. Sinceramente, me gustaría ir artista por artista, grupo por grupo agradeciéndoles todo lo que han hecho por mi, porque aunque ellos no lo saben en muchas ocasiones me han salvado la vida, y no exagero. Como no, mientras estoy escribiendo esto estoy escuchando música. En fin, este pequeño texto es para todos aquellos, que como yo, no podrían vivir sin música, que lo aman por encima de cualquier cosa, que sienten como cada nota de la canción, cada verso de su letra pasa por cada poro de su piel como si fuera una corriente eléctrica pasando por todo el cuerpo, para todos aquellos que nos regalan de alguna manera su música, que nos dejan soñar escuchando su propia creación. A todos aquellos que quieren aprender a tocar algún instrumento yo les ánimo a que lo hagan, no hay sensación más maravillosa que crear música. Gracias por existir, música y músicos.

viernes, 4 de julio de 2014

Vuelta

Vuelve, nada me gustaría más ahora mismo que eso, que volvieras. Hace tan solo una semana diría justamente lo contrario, pero cuando te piensas que lo tienes asumido, aceptado y que ya no te importa nada aparece de nuevo en tu vida, haciendo que te des cuenta de que el sentimiento que tuviste solo lo camuflaste por un tiempo. Piensas que tal vez sea una señal para lo que en el futuro pueda ser algo más, aunque al mismo tiempo tu cabeza se nubla de pensamientos totalmente negativos. Nadas en un mar de dudas en el que en un momento piensas en atreverte a seguir lo que crees que solo dejaste a medias y al minuto ya estás pensando que no volverá a pasar, que solo ha sido una pequeña y doliente travesura del destino, que lo mejor sería olvidarse de nuevo. Te pasas los días con su imagen en la cabeza, como si fueras un autómata que de forma involuntaria se pasa los días haciendo lo mismo. Te pasas la noche observando el techo porque te cuesta dormir por pensar en ella. Hagas lo que hagas ahí está ella, aunque no de la forma en la que te gustaría que estuviese. Piensas que lo mejor sería hacer algo y atreverse de nuevo pero por otra parte te da miedo y solo te quedas mirando la pantalla del móvil a ver si da alguna señal que te alegre. Sabes perfectamente lo que tu quieres pero no lo que quiere la otra persona y no entiendes la intención que cargan sus últimas palabras. Creo que solo tengo dos opciones: o dejo de soñar e ilusionarme o vivo sufriendo la embestida que provoca en mi cabeza. Quizás sea muy pronto para crear conjeturas, tal vez debería darle un poco de tiempo al asunto. No espero que pase lo que quiero, pero como me gustaría...