domingo, 22 de junio de 2014
Mar
Siempre me ha dado por pensar en como me gusta tanto el mar y las costas viviendo en una ciudad que lo único de agua natural que tiene es un río. Ya no sé si es obsesión, que lo amo demasiado o que simplemente estoy saturado de tanto asfalto y hormigón. Que queréis que os diga, si ni siquiera sé nadar por muy increíble que parezca. No lo sé, pero me enamoro cada vez que pienso en las olas, las playas, los acantilados y todo lo que tiene algo que ver. No, no me refiero a las típicas playas que se abarrotan de gente en verano, todo lo contrario. Hablo de una playa en calma, solitaria en la madrugada. Un acantilado al que poder asomarse y ver como reluce el sol en el agua del mar. Un faro iluminando la noche. Ver los barcos pasar por el horizonte cuando el sol está asomando. Levantarte temprano y ver desde tu ventana todo el paisaje mientras tomas un café y la brisa te acaricia el rostro. Desde hace tiempo llevo diciendo que me gustaría tener un barco, algo pequeño, en el que poder surcar las olas y sentirme un punto en tan inmenso espacio. Me gustaría ser marinero. Yo que sé, llamadme loco, soñador o como queráis, pero cada vez que pienso en todo ello me siento vivo y me emociona la idea, como si en otra vida hubiera sido alguien así. Espero que algún día ese sueño se haga realidad, aunque sólo sea parte. Llevadme al mar.
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Shipwrecked bones, carry my seasick heart home... :)
ResponderEliminarBien lo sabes :)
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